Los amores que quedaron del ayer

A veces pienso que hay amores que deberían volver, historias por vivir y segundas partes interesantes. Aquellas historias que en su momento no pudieron ser, que se aplazaron o se dejaron para un futuro. Pero nunca sabemos el futuro y no podemos vivir constantemente en vilo de su vuelta, su aparición o de un milagro. Y que quizás el futuro no sea ninguno de ellos, sino uno nuevo que te llene más (y preferiría que fuese Gilgado...).

En mi caso, aunque tenga cuarenta años, no pienso que a estas edades ya sea todo sexo o aventuras, porque cada día leo sobre nuevas parejas, bodas, reconciliaciones y no sólo rupturas y divorcios.Y no pierdo la fe, y, a veces, como romántica que soy me acuerdo de...

-Ese abogado al que vi en internet y conocí en persona, y que tenía pareja y enseguida si nueva novia se quedó embarazada y nunca tuve el gusto de volver a ver a solas (aunque no pasase nada)

- Ese consultor que salía con chicas muy guapas, y que besó a mi amiga y a mí no

- Ese chico que me resultaba rebelde y formal del instituto a la vez que le dije de vernos de mayores tras un beso en un pub


- Ese apuesto trabajador al que una noche no dejé subir a casa aunque quisiese y que se supone que se fue con otra por el mundo

- Ese primer amor del instituto con quién me besaba en los portales y parques, íbamos con un grupo de smigos y me hacía feliz con sólo verlo, pero se casó con otra 

- Ese hombre que se fue a estudiar informática y que estaba loco por Guns & Roses en aquellas madrugadas musicales 

- Ese vigilante de seguridad tan galante, oficial y caballero

- Ese hombre, mi primer novio formal de la Universidad, que me llevaba al cielo, cine, al fútbol cuando jugaba, a restaurantes, con su familia y al casino puntualmente, a casa de sus padres, venía a comidas familiares, y teniendo días de no vernos y estar bien juntos y separados pero en contacto, con quién viví la mejor relación de amor que he tenido (siempre que no fuese infiel porque eso no)

- El hombre que me hacía sonreír y devolvió la ilusión al amor, aunque fuese sólo en momentos determinados como verle en el autocar, en pasillos del trabajo y en el gimnasio y que no volví a ver más que en una foto de equipo de fútbol

- Ese actor que decidió centrarse y no tener un largo historial de ligues del que me hubiese gustado participar

- Aquél hombre que compraba San Jacibos a sus hijas en Mercadona

- Ese hombre con el que nunca llegué a quedar a través de la app para cenar y que me hubiese gustado conocer

- Aquél psicólogo con el que la edad quizás no era tan problemática 

La vida no es sólo amor, no lo es todo. Y aunque soy fiel, a estas alturas, sin estar saliendo con ninguno, no sólo puedo pensar en un hombre para mis historias de dos. Me gustaría mucho vivir la historia de Ana y Christian Grey con todas mis ideas de libros, películas y revistas "rosas" de amor, sexualidad y fidelidad (aunque nunca es tarde y tengo fe de también centrarme en el amor en pareja estable), pero mi vida no ha sido tan feliz y no soy tan dependiente (teniendo suerte de no serlo realmente ya que creo que inconscientemente yo decido de quién serlo) y no puedo esperar a que me digan cuándo, teniendo más planes y objetivos. Sí apareciese alguno estando yo libre, la puerta está abierta, si no no porque paso de ser tres. Y, la verdad, no siempre todos somos o seguimos como en épocas pasadas, y a veces da miedo ver algunos cambios, que no son positivos, o que la vida que deseas tener o llevar no es la misma para el otro y quizás no encajes hoy cuando ayer sí, o al revés, ayer no y hoy sí.

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